
Decenas de fotografías similares no siempre aportan más información que unas pocas imágenes aptas. Para la comparación facial importan la visibilidad de los rasgos, el ángulo de toma, la iluminación, la resolución y las condiciones de obtención. La cantidad de archivos no compensa que todos presenten el mismo desenfoque o el rostro oculto.
Conserve la imagen original
Es preferible entregar el archivo original disponible e información sobre su procedencia. Una captura de un fotograma, una miniatura reenviada y un vídeo del dispositivo original pueden diferir en la cantidad de información. La mejora mediante redes neuronales o el retoque no crean detalles del rostro observados de forma fiable.
Qué describir en el inventario
- La fuente de cada archivo y la fecha de toma conocida.
- Quién obtuvo la copia y por qué medio.
- La disponibilidad del vídeo original o de una serie de fotogramas.
- Las transformaciones conocidas: recorte, guardado de nuevo y cambio de velocidad.
- Información sobre qué imágenes se utilizan para la comparación y por qué.
Ángulo de toma y perspectiva
La posición de la cabeza y de la cámara influye en las proporciones visibles. Una toma con gran angular a corta distancia y una imagen tomada desde lejos pueden representar de forma diferente un mismo rostro. Por ello, una discrepancia visual entre dos fotogramas elegidos al azar todavía no fundamenta una conclusión sobre personas distintas.
Seleccione fotogramas conservando la secuencia
Si el objeto procede de un vídeo, conviene aportar la grabación y las marcas temporales exactas de los fotogramas seleccionados. La secuencia ayuda a evaluar el ángulo de toma, las oclusiones y la estabilidad de los rasgos observados. No debe elegirse únicamente el fotograma más parecido a la imagen de comparación ocultando las demás condiciones disponibles.
No añada marcas a la única copia original. Para explicaciones, puede preparar un archivo separado, conservando el material inicial sin modificaciones e identificando expresamente la versión derivada.
La aptitud y el resultado son etapas diferentes
Primero, el especialista evalúa qué rasgos están disponibles y si bastan para la tarea. Después se realiza la comparación propiamente dicha. Una impresión preliminar de parecido no debe presentarse como una conclusión de identificación ya elaborada.
En el dictamen son importantes la lista de archivos examinados, la descripción de las limitaciones y la explicación del conjunto de rasgos. Si la calidad es insuficiente, indicar correctamente que no es posible resolver la cuestión no confirma ni la identidad ni la diferencia. Para continuar el trabajo, se trata qué materiales adicionales pueden subsanar la carencia concreta.